Sofía se recostó en su cama pensando en el último beso que había compartido con Sergio. Fue un beso de aquellos que son dulces y tiernos, que conllevan un sentimiento.
Ese hermoso pensamiento se vio estrepitosamente interrumpido por un trueno que asustó a Sofía. Minutos después intentó sumergirse de nuevo en aquellos maravillosos pensamientos acerca de quien estaba empezando a ocupar su corazón. En ese chico de hermosos ojos color café, y esa sonrisa pícara. Pero se dio cuenta que realmente no poseía nada de aquel chico ni nada en él.
Aquella sensación era algo realmente frustrante, cómo era posible que después de tanto tiempo y tantas situaciones compartidas siguieran en el mismo punto; es decir, iban al cine, se tomaban de la mano, conocían a la familia del otro, a sus amistades, habían compartido sus secretos, esperanzas y ambiciones; además de sus cuerpos y su intimidad. Incluso los más allegados a ellos los veían como una pareja consolidada. Pero Sofía había dejado de encontrar una base fuerte, una razón lógica para continuar de ese modo, esa forman en la que estaban… siendo “amigos”.
Un par de días después se pusieron de acuerdo para salir; Sofía pediría a sus padres permiso para ir a una plaza comercial a comer, al cine y tal vez a visitar algunas tiendas; la realidad era que deseaba disfrutar de un tiempo a solas con Sergio, tal vez intimar un poco, platicar, jugar con videojuegos y comer. Era una mentira piadosa y nada complicado para inventar la información.
Sergio llegó puntual por Sofía; quien se estaba despidiendo de sus padres.
Sofía saludó a Sergio y tomaron rumbo a casa de él. Al llegar vieron un rato la televisión y comenzaron a besarse; las caricias aparecieron y poco a poco ambos empezaron a subir de tono. Sofía y Sergio se encaminaron al cuarto de él y al llegar se recostaron en la cama.
-“¿Ahora si quieres enseñarme a poner un condón?”
-“Sí.”
Siguieron los besos y caricias hasta que llegó el punto idóneo para la enseñanza. Sergio dejó en manos de Sofía la situación; Sofía por su parte realizó toda la acción sin haber sido interrumpida o corregida por Sergio.
Sofía le practicó sexo oral a Sergio y él pudo alcanzar un orgasmo sin preocuparse por la sensación que le produciría a Sofía el semen en su boca.
Al terminar el acto compartieron la cama de Sergio, un abrazo y un cigarro.
Pasado un rato comieron algo, jugaron videojuegos y llegó el momento en el que Sofía debía partir. Sergio la llevó a su casa y pasó a tomar un café; notó algo seria a Sofía.
-“¿Qué pasa nena?”
-“Nada”, contestó ella en un tono algo seco.
-“No es cierto, te conozco.”
-“Es solo que… nada.”
-“Dime qué tienes.”
-“¡Lo que pasa es que no entiendo por qué después de compartir más de medio año, de conocer a nuestras familias, de intimar, de confesar que nos queremos y que incluso nos estamos enamorando del otro; no puedes mencionar esas cuatro palabras!”
-“¿Cuáles cuatro palabras nena?”
-“¡Por Dios, no puedo creer lo que me estás diciendo!”, lágrimas comenzaron a rodar por las sonrojadas mejillas de Sofía.
-“Nena no te pongas así, déjame hacer las cosas bien.”
Se provocó cierto silencio, Sofía sollozaba calladamente.
-“No entiendo por qué sigues diciendo eso, me siento muy insegura; como si todo lo que me haz dicho no tuviera una base; como si esos esfuerzos que hago por nosotros no tuvieran ningún sentido. Te creo pero al mismo tiempo no lo hago. No veo la parte difícil en decir “¿Quieres ser mi novia?”
27/07/2009 a las 16:59
esta bien, un saludo
27/07/2009 a las 18:04
wow!!! jaja
primiss kedeo fenomenal!!!!
=)
27/07/2009 a las 19:10
esta super
pero creo q sofia hiso desde un principio q el no la tomara en serio!!!
tqmmm
felicidades!!
muy buena escritora!!
20/08/2009 a las 01:07
“Inseguridad”
Cuidate,
un saludo.
23/10/2009 a las 05:04
Muy bien, seguro que podemos cambiarle algunas redundancias en la redacción pero me gusto mucho, la verdad tengo muchos comentarios al respecto pero en general me gusto mucho.
Saludos.