Metalagalogimus

En una mañana húmeda me encontraba sentada sobre un tronco en medio de un bosque, estaba cubierta por mi largo cabello y una guirnalda de flores y frambuesas de las cuales me alimentaba cada mañana; pero nada podría ser tan satisfactorio como lo que viviría a medio día.

Escuchaba pisadas, pisadas de un animal con un fuerte olor y que producía sonidos extraños; como cuando rechinan los dientes contra la piel húmeda. Pronto apareció el animal, era una bestia de color negro, erguida, con larga cabellera; sobre esta bestia había un hombre que vestía un traje platead y una hermosa envoltura del color del cielo. Al verme anonadada por todo esto decidió bajarse de aquella bestia negra y refugiarme con su envoltura, preguntándome si tenía frío, sed o habre; yo lo miraba perpleja.

Preguntó mi nombre; -Sofía, le dije y de igual forma pregunté el suyo; -Fernando, me contestó. Acarició mi rostro y acercó mis manos a su pecho, me vio con un par de hermosos ojos color café, un par tímido pero lleno de anhelos, esperanzas y curiosidad. De pronto cayó un rayo que me asustó y obligó a que Fernando y yo nos abrazáramos; había aparecido un hada malvada, era un hada color óxido con cabellos morados, dijo un par de versos en un idioma extraño y después salieron de sus labios terribles palabras; -Nunca podrán vivir juntos, porque este mundo y el humano estarán en guerra para prohibir su interacción.

Al irse el hada Fernando enterró su espada y prometió volver por mí, previniendo de antemano a los de su especie acerca de la guerra y alentando a su pueblo a no luchar, me hinqué detrás de él, intentando consolarlo pronto los dos nos llenamos de Metalagalogimus, Fernando volteó hacia mi y me dijo: -Te amo como nunca he amado y como nunca amaré. Me besó y se fue, dejando correr una lágrima sobre su mejilla y con el Metalagalogimus impregnado en la vestimenta y la piel. Se fue, pero antes de hacerlo me tapó con su envoltura del color del cielo y me pidió que nunca me lo quitara.

Yo también quedé envuelta en Metalagalogimus.

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Will

Will era un chico inventado por una pareja que no podía tener hijos; era el resultado de un conjunto de fotografías de Internet , características psicológicas de todo tipo de personas, desde Chaplin hasta Buda y tenía una edad indefinida/promedio.

Will siempre estaba presente porque se encontraba en las computadoras, ipod’s y celulares de sus “papás”; Will “vivía” cómodamente y sus padres consideraban que era el mejor hijo porque no requería de atención y estaba ahí cuando lo necesitaban.

Este “hijo” se encontraba completamente guardado en una de las computadoras hasta que un día entró un virus y Will… se fue.

Esta historia es “mucho muy” parecida a una de las primeras de mi blog, pero esta es la original, con la que realicé mi examen de admisión a una escuela.

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