En una mañana húmeda me encontraba sentada sobre un tronco en medio de un bosque, estaba cubierta por mi largo cabello y una guirnalda de flores y frambuesas de las cuales me alimentaba cada mañana; pero nada podría ser tan satisfactorio como lo que viviría a medio día.
Escuchaba pisadas, pisadas de un animal con un fuerte olor y que producía sonidos extraños; como cuando rechinan los dientes contra la piel húmeda. Pronto apareció el animal, era una bestia de color negro, erguida, con larga cabellera; sobre esta bestia había un hombre que vestía un traje platead y una hermosa envoltura del color del cielo. Al verme anonadada por todo esto decidió bajarse de aquella bestia negra y refugiarme con su envoltura, preguntándome si tenía frío, sed o habre; yo lo miraba perpleja.
Preguntó mi nombre; -Sofía, le dije y de igual forma pregunté el suyo; -Fernando, me contestó. Acarició mi rostro y acercó mis manos a su pecho, me vio con un par de hermosos ojos color café, un par tímido pero lleno de anhelos, esperanzas y curiosidad. De pronto cayó un rayo que me asustó y obligó a que Fernando y yo nos abrazáramos; había aparecido un hada malvada, era un hada color óxido con cabellos morados, dijo un par de versos en un idioma extraño y después salieron de sus labios terribles palabras; -Nunca podrán vivir juntos, porque este mundo y el humano estarán en guerra para prohibir su interacción.
Al irse el hada Fernando enterró su espada y prometió volver por mí, previniendo de antemano a los de su especie acerca de la guerra y alentando a su pueblo a no luchar, me hinqué detrás de él, intentando consolarlo pronto los dos nos llenamos de Metalagalogimus, Fernando volteó hacia mi y me dijo: -Te amo como nunca he amado y como nunca amaré. Me besó y se fue, dejando correr una lágrima sobre su mejilla y con el Metalagalogimus impregnado en la vestimenta y la piel. Se fue, pero antes de hacerlo me tapó con su envoltura del color del cielo y me pidió que nunca me lo quitara.
Yo también quedé envuelta en Metalagalogimus.
16/04/2010 a las 23:30
Ya había leído esta historia y tú sabes que desde entonces me gustó mucho, ahora que he descubierto tu blog veo que no es un hecho aislados sino que te gusta escribir y que además tienes una gran sensibilidad y un estilo que aunque aún puede pulirse, simplemente te atrapa. Tus historias están llenas de simbolismos, de personajes que añoran libertad y que incluso se cuestionan.
“Will” me recordó cosas que me has dicho de ti y que ya comentaremos alguna vez. Y quiero confesarte que “Sofía” es un nombre emblemático para mí, es el nombre que elegí para la hija que planeaba tener y que no sucedió… Eso ha sido una linda coincidencia. Espero seguir leyendo cosas tuyas, me encantó tu estilo.
20/04/2010 a las 02:59
Muchas gracias por este maravilloso comentario, y la verdad es que es un reflejo bastante acertado de “las cosas que los demás no saben de mi”, va mucho más allá de lo que la gente ve, a mi también me gustaría que mi hija se llamara Sofía. Y espero poder seguir teniendo buenas ideas para poder atrapar a todos.
Saludos.
22/04/2010 a las 23:19
Me encanta la idea de seguir leyendo tus escritos, estaré al pendiente.